Se dice mucho sobre la villa 31, pero me interesa detenerme sobre una mirada que pocas veces aparece como punto de vista sobre el barrio. Me refiero a la mirada de lxs pibxs que pasan sus días en esos pasillos estrechos, esquivando motos y autos para jugar en la calle, jugando campeonatos de futbol en las canchas, tomando tereré algún banquito al sol, habitando los locales de las muchas organizaciones sociales que florecen en el barrio, haciendo la fila para el comedor, yendo al bachi popular. Es una perspectiva necesaria porque es la mirada de lxs que hacen al barrio.